LOS ASESORES FISCALES TACHAN DE "DESPÓTICA" LA LEY CONTRA EL FRAUDE

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LOS ASESORES FISCALES TACHAN DE "DESPÓTICA" LA LEY CONTRA EL FRAUDE

El afán recaudatorio castiga a las clases medias y contrasta con la amnistía a las grandes fortunas y la nula lucha contra la corrupción.
 
El vocal de Estudios e Investigación de la Asociación Española de Asesores Fiscales (Aedaf), Tomás Marcos, tachó de «despótica» la nueva ley de medidas contra el fraude fiscal porque se salta la presunción de inocencia y «trata al deudor como defraudador ».Marcos reconoció que se trata de una norma «bienintencionada», porque persigue luchar contra una «conducta antisocial e indeseable». El problema viene cuando sirve de excusa para «desproteger a los ciudadanos, defraudadores o no, de derechos básicos». Estas declaraciones se enmarcan en el curso que se imparte en el Paraninfo para analizar la ley y que presentaron César García y Tomás Marcos, por la Aedaf, y ElenaMartín por la Universidad de Cantabria (los tres a la derecha de la foto).
 
En opinión de Marcos, el texto legal resulta «fallido» por la flagrante «desproporción» entre lo que se pretende combatir y los medios utilizados. Como matarmoscas a cañonazos. En este sentido, el experto demostró la falta de equidad del nuevo régimen sancionador. «Al empresario que, por tres veces, se niega a atender los requerimientos de la inspección le multan con 600.000 euros, mientras que a un funcionario que se niega a ejecutar un acto administrativo se le aplican comomáximo 150 euros de sanción», argumentó. Y pidió que las actuaciones de laAdministración contra la corrupción lleven aparejadas sanciones del mismo nivel.
 
Además, tratar a los contribuyentes como presuntos «defraudadores » hasta que no se demuestre lo contrario, significa invertir la carga de la prueba y subvertir los principios básicos del estado de derecho. «La nueva norma confunde al defraudador con el simple deudor o con el contribuyente que discrepa de una valoración tributaria », denunció. Y puso un ejemplo clarificador para demostrar el despropósito, «la propia Administración es muchas veces deudora y no por ello merece el tratamiento de defraudadora».
 
El directivo de la Aedaf achacó esta falta de «técnica jurídica» a la «urgencia por resolver el problema de ingresos fiscales» que arrastra la Administración desde el principio de la crisis. De ahí queMarcos desligase esta actuación del poder político, pues lomismo da que gobiernen socialistas que populares, el afán por cuadrar las cuentas públicas es el mismo. La norma nació «viciada por la necesidad de recaudar a corto plazo», afirmó.
 
El experto aprovechó también para poner en contexto la nueva ley, que no se entiende sin la «amnistía fiscal». Un gravamen especial que el Gobierno justificó por la «excepcionalidad» de la situación económica y que permitió a las grandes fortunas aflorar el dinero que mantenían oculto en paraísos fiscales. Como según los propios técnicos de Hacienda, la amnistía fiscal «desincentiva» el cumplimiento voluntario de las obligaciones, «íntimamente» ligada a ella surge la ley contra el fraude para poner en la picota a las clases menos pudientes y arrojar la sombra de la sospecha sobre todos y cada uno de los contribuyentes de clase media y baja.
 
Fecha: 13/09/2013
Fuente: eldiariomontanes.es